CAUSAS DE PROBLEMAS EN EL MATRIMONIO

La realidad ruge como un león después de la luna de miel. Cuando cada participante en la relación trae sus propias expectativas al matrimonio, la desilusión, la decepción, y aun la desesperanza pueden empezar a carcomer el contentamiento y la felicidad. Las ideas preconcebidas acerca de cómo debiera ser una relación normalmente tienen su origen en las actitudes y conducta de los padres. Antes de que comiencen su jornada matrimonial, es saludable que los prometidos compartan sus expectativas y suposiciones. Esto les ayudará a prever algunas de las áreas principales en las que necesitan realizar ajustes antes de comenzar a fundir sus vidas en una.

“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. (Génesis 2:24)

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A. Expectativas irreales en el matrimonio

Pensar que la pasión sexual es amor auténtico

Pensar que no habrá consecuencias por haber tenido relaciones sexuales antes del matrimonio

Pensar que el romance será el motor del matrimonio

Pensar que su pareja no puede vivir sin usted

Pensar que el matrimonio resolverá sus problemas personales

Pensar que se puede salir con la suya

Pensar que su pareja puede leer su mente

Pensar que desaparecerán las diferencias religiosas

Pensar que su pareja se someterá a usted o que ejercerá un liderazgo espiritual fuerte

Pensar que seguirá pasando las vacaciones con su familia

Pensar que los hijos no añadirán tensión al matrimonio

Pensar que su pareja va a ahorrar o gastar el dinero igual que usted

Pensar que están totalmente de acuerdo en cómo cuidar y administrar su hogar

Pensar que la comunicación sucede natural y automáticamente

Pensar que su pareja siempre lo va a comprender

Pensar que su pareja siempre lo va a defender

Pensar que siempre será la prioridad número uno de su pareja

Pensar que podrá cambiar el comportamiento negativo de su pareja después de casarse

Pensar que el matrimonio va a hacer que su cónyuge madure

Pensar que su familia política lo va a aceptar en lo individual y los aprobará como pareja

“Buscáis mucho, y halláis poco”.(Hageo 1:9)

Pregunta: Mi prometido y yo estamos preocupados porque su familia es muy controladora y podría causarnos algunos problemas después de casados. ¿Cómo podemos resolver algunos de estos problemas antes de la boda?”

Respuesta: Es usted muy sabia al darse cuenta antes de casarse de que es necesario resolver cualquier duda o temor acerca de posibles problemas familiares que puedan surgir en el futuro. Hay algunos principios que pueden comentar como pareja para ponerse de acuerdo antes del matrimonio que les ayudarán a evitar problemas potenciales con sus suegros:

• Acepten el principio: “dejará y se unirá”, que establece que ustedes estarán unidos en la medida en la que sepan manejar la interferencia de los suegros.

“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. (Génesis 2:24)

• Busquen la paz en cada situación.

“Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres” (Romanos 12:18)

• Sean humildes, pacientes y respetuosos cuando estén frente a la familia de su pareja.

“Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor”. (Efesios 4:2)

• Mantengan una actitud positiva hacia la familia de su cónyuge. No critiquen, sino vean lo mejor de ellos. (Aun si su pareja critica, usted controle su lengua).

“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno”. (Colosenses 4:6)

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B. ¿Cuáles son las relaciones de “alto riesgo”?

En muchas culturas, una “bandera roja” significa: “¡Advertencia! ¡Peligro! ¡Cuidado!” La Biblia ofrece varios indicios en cuanto a las relaciones de alto riesgo y los que son sabios tomarán en cuenta esas advertencias.

“La ciencia del prudente está en entender su camino; mas la indiscreción de los necios es engaño”. (Proverbios 14:8)

• Objeción de parte de los padres

Esaú

El rey de los filisteos le dijo a Isaac, padre de Esaú: “Hemos visto que Jehová está contigo”. Pero años más tarde, cuando Esaú tenía cuarenta años, se casó con dos mujeres heteas, extranjeras y con prácticas paganas cuyas creencias eran contrarias a la palabra de Dios. La Biblia simplemente declara que esas mujeres: “fueron amargura de espíritu para Isaac y para Rebeca”. Gracias a su vasta experiencia, los padres pueden percibir problemas potenciales que sus hijos no pueden discernir todavía. (Génesis capítulos 25 y 26).

La Biblia dice: “Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre… El hijo necio es pesadumbre de su padre, y amargura a la que lo dio a luz” (Proverbios 1:8; 17:25).

• Irresponsabilidad económica

Ananías y Safira

Ananías y Safira eran codiciosos y deshonestos, por lo que no eran buenos administradores de sus bienes. Ananías se guardó parte del dinero que había prometido dar para la obra de Dios y su esposa apoyó su mentira. Evidenciaron su irresponsabilidad con lo que Dios les había dado y como resultado de ello, Dios les arrebató la vida (Hechos capítulo 5).

La Biblia dice: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto” (Lucas 16:10).

• Ira excesiva

Sansón

Sansón tenía un carácter explosivo aunado a un espíritu impulsivo y vengativo. Cuando la familia de su esposa lo trató mal, él declaró tener el “derecho de vengarse”. El altercado empeoró, y su ira excesiva lo llevó a matar a más de mil personas del pueblo de su mujer. Aunque Sansón era un juez israelita, no solamente perdió su vista, sino su visión espiritual (Jueces capítulos 14 y 15).

La Biblia dice: “No te entremetas con el iracundo, ni te acompañes con el hombre de enojos” (Proverbios 22:24).

• Prioridades equivocadas

Nabal y Abigail

El nombre Nabal significa “necio” y éste era un hombre rico pero egoísta. Su actitud tan arrogante lo llevó a tomar decisiones equivocadas. Mostró ingratitud hacia David por la protección que le había brindado y lo insultó junto con sus hombres, devolviéndoles mal por bien. Afortunadamente, la esposa prudente de Nabal percibió las consecuencias desastrosas que traerían las acciones de su esposo. Si ella no hubiera apelado personalmente y con gracia a la misericordia de David, las palabras necias de Nabal y sus tonto orgullo hubieran terminado en masacre, desastre y ruina (1 Samuel capítulo 25).

La Biblia dice: “Vete de delante del hombre necio, porque en él no hallarás labios de ciencia” (Proverbios 14:7).

• Relaciones en yugo desigual

Salomón

Se le llamó el hombre más sabio de toda la tierra, pero Salomón también hizo algo muy insensato. Se casó con 700 esposas de las cuales la mayoría eran extranjeras. Él sabía que Dios había prohibido el matrimonio con mujeres fuera de su misma fe, pero él pensó que sería lo suficientemente fuerte como para resistir su influencia perniciosa. Sin embargo, al pasar el tiempo comenzó a alejarse de su devoción al único Dios verdadero y se volvió a los ídolos paganos de sus mujeres. Puesto que Salomón decidió unirse en yugo desigual con las incrédulas, perdió la luz de Dios y comenzó un descenso hacia la oscuridad espiritual (1 Reyes capítulo 11).

La Biblia dice: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos.… ¿qué comunión [tiene] la luz con las tinieblas? … ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?” (2 Corintios 6:14–15).

• Falta de integridad

Sansón y Dalila

Sansón fue uno de los jueces de Israel, pero se sintió atraído a tener una relación ilícita con Dalila, una mujer engañadora y filistea. Desde el principio ella traicionó su confianza y en respuesta, él le mintió. Aunque Dalila no era una mujer digna de confianza, Sansón no dejó la relación. Finalmente la falta de integridad de Sansón y su debilidad moral provocaron su degradación, derrota y humillación (Jueces capítulo 16).

La Biblia dice: “La integridad de los rectos los encaminará; pero destruirá a los pecadores la perversidad de ellos” (Proverbios 11:3).

• Matrimonio por conveniencia

David y Mical

El rey Saúl consideraba que David era una amenaza latente para su reinado. Un día, después de que descubriera que su hija Mical estaba enamorada de David, tentó al joven a realizar una misión militar heroica a cambio de su hija, pero en lo profundo de su corazón esperaba que fuera el fin de la vida de David. No obstante, su misión fue un rotundo éxito. Ahora David se había ganado el derecho de entrar a la familia real por medio de su matrimonio. Sin embargo, ese “matrimonio por conveniencia” fue una alianza superficial que jamás logró la armonía entre Saúl y David, porque éste muy pronto tuvo que huir lejos de su hogar (1 Samuel 18:17–29).

El Señor dice: “¡Ay de los hijos que se apartan… para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado!” (Isaías 30:1).

• Sin atracción romántica

Jacob y Lea

Cuando Jacob conoció a Raquel, inmediatamente se sintió atraído por ella. Pero para casarse con ella, primero tuvo que hacerlo con Lea, su hermana mayor. Lea sabía que no era amada, pero esperaba que con el tiempo Jacob llegara a amarla al darle varios hijos. Sin embargo, nunca llegó a darse la atracción romántica que Lea tanto anhelaba y jamás se sintió amada o apreciada como esposa (Génesis capítulos 29 y 30).

La Biblia dice: “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud, como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre” (Proverbios 5:18–19).

Pregunta: “¿Qué tan importante es sentir atracción física por la persona con la que me voy a casar? Después de todo, en los tiempos bíblicos, el esposo o esposa eran elegidos por los padres o por alguien más”.

Respuesta: En los tiempos bíblicos, los padres arreglaban los matrimonios de sus hijos. Sin embargo, ese ya no es el caso. En la mayoría de las situaciones, las personas deciden por sí mismas con quién quieren casarse, aunque todavía desean recibir la bendición de sus padres. Cualquiera que sea la costumbre, nuestro soberano Dios puede cumplir su voluntad, la cual puede mostrarse a través del corazón de un padre o bien, directamente en el corazón de la pareja. El matrimonio de Jacob y Lea es un ejemplo de un esposo que nunca se sintió atraído por su esposa. Le dio su cuerpo, pero no podía entregarle su corazón, porque ya se lo había dado a Raquel. Dios quiere que el matrimonio sea satisfactorio en todos los aspectos de la vida (espiritual, emocional y físico), así que podemos concluir que él no dirigiría a dos personas a casarse si no se gustaran el uno al otro. La atracción física no es lo que mantiene unido al matrimonio, pero definitivamente sí lo fortalece.

“La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer”. (1 Corintios 7:4)

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C. ¿Cuándo es problema la diferencia de edades?

Por lo general, la gente que piensa en casarse cuenta más o menos con la misma edad. Cuando dos personas tienen una diferencia grande de edad y se atraen entre sí, por lo general la razón es que ambos están buscando de manera inconciente satisfacer las necesidades de su infancia que no fueron satisfechas. Los compañeros que tienen la misma edad se ven el uno al otro como iguales y forman relaciones con un poder equilibrado. Por el contrario, las parejas que tienen una gran diferencia de edades se perciben como diferentes y forman relaciones con un poder desequilibrado, es decir, uno de ellos posee más poder que el otro. En los siguientes ejemplos considere las necesidades que cada uno de los involucrados está tratando de suplir.

• Una mujer mucho mayor atraída por un hombre mucho menor

—¿Qué necesidad está tratando ella de suplir?

Esta mujer desea ser una mujer que cuida y nutre, e incluso en ocasiones ser una figura materna. Para sentirse con propósito ella necesita de alguien más joven a quien ella pueda controlar para sentirse bien consigo misma. Sin embargo, en ocasiones eligen a un hombre menor para recuperar su sentido de juventud.

• Un hombre mucho menor atraído por una mujer mucho mayor

—¿Qué necesidad está tratando él de suplir?

Ese hombre desea que se le regañe, se le empuje e incluso alguien que sea maternal para sentirse seguro. Se quiere sentir libre y quiere que se le permita seguir siendo indisciplinado e irresponsable en su estilo de vida.

• Un hombre mucho mayor atraído por una mujer mucho menor

—¿Qué necesidad está tratando él de suplir?

Ese hombre quiere ser el que manda, controla, y en ocasiones, quiere jugar la figura de padre para sentir propósito en la vida. Es posesivo y dominante y necesita una mujer para presumir como un trofeo, para sentirse bien consigo mismo. A veces también escoge a una mujer mucho menor tratando de sentirse joven otra vez.

• Una mujer mucho menor atraída por un hombre mucho mayor

—¿Qué necesidad está tratando ella de suplir?

Esa mujer está buscando un proveedor y protector que sea para ella como un padre para poderse sentir segura. Ella quiere seguridad y no tener preocupaciones. Ella será excesivamente dependiente de ese hombre mayor para sentirse segura. Algunas veces ha tenido un trasfondo de abuso, así que vive sin límites emocionales y le es difícil que le presten atención.

Cuando Dios creó la primera relación de pareja, no hizo a la mujer del pie del hombre para que no fuera su sirvienta o de su cabeza para que no reinara sobre él, sino que la hizo de su costado para que fuera igual a él.

“Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre” (Génesis 2:22)

No siempre es un problema la diferencia grande de edades, pero se vuelve un problema cuando tal diferencia destruye el diseño de Dios en cuanto a la igualdad dentro del matrimonio. No debe haber una combinación entre posición y poder, sino que la piedra angular debe estar formada por el amor y el respeto y sobre ellos se edifica un matrimonio piadoso.

“Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido”. (Efesios 5:33)

D. La raíz de los problemas en el matrimonio

Creencia equivocada:

“Sólo en el matrimonio encontraré todo el amor, la realización personal y la seguridad que necesito para sentirme completo(a)”.

Creencia correcta:

Como hijo(a) de Dios, estoy completo(a) en Cristo. Su amor perdurable me permite amar a la persona con la que deseo pasar el resto de mi vida con un amor fiel y sin egoísmo.

“Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad”. (Colosenses 2:9–10)

 

Fuente

June Hunt, 100 Claves Bíblicas Para Consejería, vol. 22 (Dallas, TX: Esperanza para el corazón, 1990–2011), 9–14.

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